091: «Los dioses de la electricidad siguen aullando en los huesos de nuestra cara»

Autor: Quico Pérez-Ventana || Fecha:   Conversaciones, Pop, Rock, Sonidos

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Las luces del escenario vuelven a encenderse para 091, representante del mejor pop-rock andaluz de todos los tiempos. 

La gira de la banda granadina lleva por título Maniobra de resurrección. Todo 2016 reventando salas por la piel de toro. Colgando el cartel de ‘no hay entradas’. Definitivamente, había ganas de Ceros. Entre 1984 y 1995 firmaron ocho colecciones de pop nervioso, luminoso. En aquellos tiempos, alguien escribió en una tapia de su ciudad lo siguiente: «Granada = la Alhambra y 091». Tremendo piropo, vive Dios. Dijeron adiós como grupo de culto. Su propuesta coherente, personalísima, apenas flirteó con las listas de éxitos: La vida qué mala es, La torre de la vela, Esta noche, Cuando pierdo el equilibrio… Y veinte años después –que no son nada, como cantaba aquel– parecen un grupo de masas. Al habla con el guitarrista y compositor José Ignacio Lapido, que, por cierto, se ha entretenido grabando media docena de álbumes en solitario.

–Por las redes circula la etiqueta #VuelvenLosCero. Este muerto estaba muy vivo. ¿Qué? ¿Había cuentas que ajustar? 
–El muerto estaba enterrado, pero por esos azares de la conservación en frío, seguía incorrupto, cosa que ha facilitado el milagro de la resurrección. En cuanto a lo del ajuste de cuentas con el pasado, se me antoja una tarea un tanto inútil. No tiene sentido lamentarse de lo que pudo haber sido y no fue, y menos sentido aún volver ahora para enmendar aquello. Dejemos el pasado en paz y disfrutemos del presente.

–Desdecir [DRAE: retractarse de lo dicho]. Bendito verbo. 
–Así es. Hemos estado veinte años negando lo que ahora ha sucedido. ¿Hemos de pedir excusas por ello? Ya lo dice una de nuestras canciones: «el sentido de mi vida es la contradicción». No había forma de celebrar el vigésimo aniversario de nuestra despedida si no volvíamos a tocar juntos. Y teníamos mucho interés en celebrarlo.

–Solo un año de resurrección tras veinte años de retiro. Muy corto lo primero, muy largo lo segundo. Definitivamente, os gustan las cifras redondas. 
Creo que un año de celebración es suficiente. En cuanto a los veinte años transcurridos, a mí se me han pasado volando. Y eso que he grabado siete discos después de aquello. El paso del tiempo es muy engañoso.

–Para no haber sido nunca, digamos, un grupo de espaldarazos comerciales, las entradas para vuestros conciertos vuelan. Sintomático. No está mal para una banda de culto. 
–El asombro que nos ha producido a nosotros mismos esta feliz circunstancia aún se nota en nuestras caras. Cuando vamos a los sitios y vemos las salas petadas nos tenemos que pellizcar para cerciorarnos de la realidad. Tenga usted en cuenta que cuando hicimos la gira de despedida en el 95 y 96, algunos de los garitos donde tocábamos estaban a medio llenar, o medio vacíos, como se quiera ver. ¿Qué ha pasado ahora? Ni idea. Tendrá algo que ver con la atemporalidad de la música.

«Es posible que dentro de veinte años la Seguridad Social haya quebrado y no podamos cobrar nuestras pensiones. Entonces es cuando habrá que pensar un plan B»

–Se ha escrito que 091 es la mejor banda andaluza de pop-rock de todos los tiempos. Ya, suena muy contundente. Y no es plan de preguntaros si es verdad. Mejor os solicito unos nombres sobre quiénes han podido recoger ese testigo durante estas dos décadas. 
–Establecer qué es mejor y qué es peor en algo tan subjetivo como es la música se me antoja absurdo. En Andalucía hay una larguísima tradición de rock que se remonta a finales de los años 50 y principios de los 60. Creo que mejor que dar nombres, lo que habría que hacer es rendir homenaje a aquellos pioneros del género en nuestra comunidad, que empezaron con el noble arte de rasgar una guitarra eléctrica en circunstancias políticas y sociales adversas, muy distintas a las de ahora. Todas las bandas y artistas que ahora estamos en activo les debemos un respeto. Debemos ser conscientes de que no somos más que simples eslabones de una cadena.

–¿Y cómo suenan los Cero veinte años después? ¿Sigue estando el dios eléctrico de vuestro lado? ¿Era verdad eso que cantaba Gardel? 
–Sonamos muy bien, para qué vamos a enfangarnos con la falsa modestia. Y parafraseando doblemente a Dylan, podríamos decir que los dioses de la electricidad siguen aullando en los huesos de nuestra cara.

–En una antigua entrevista con un servidor, te definías como «un guitarrista de rocanrol con pequeñas aspiraciones artísticas». ¿El proceso ha sido satisfactorio? 
–¿Eso dije? Pues no podía estar más acertado. Uno a veces tiene miedo de leer lo que dijo décadas atrás, porque la soberbia de la juventud nos hacía decir más inconveniencias de la cuenta. No es este el caso. Lo que no sé es si mis aspiraciones artísticas eran pequeñas o de mediano tamaño, en vista de la cantidad de años que llevo en la faena.

«Muchos seguimos empeñados con entusiasmo en unir palabras y acordes electrificados a modo de conjuro contra un mundo hostil»

–¿Qué ha cambiado en la música urgente, vital, urbana desde aquella noche del 18 de mayo de 1996 en Maracena? 
Lo que ha cambiado principalmente es que el rock como género ha dejado de tener la relevancia social y mediática que tenía. Bueno, ya en el 96 estaba dejando de tener ese aura que le hizo brillar en los 60 y 70. Ha perdido esa capacidad de influencia cultural que tuvo en décadas precedentes. Eso no quita que muchos sigamos empeñados con entusiasmo en unir palabras y acordes electrificados a modo de conjuro contra un mundo hostil.

–Un sentimiento al escuchar de nuevo aquellas grabaciones añejas. Han envejecido bien, ¿verdad? 
–Quiero creer que sí.  Algunas de las viejas canciones mantienen una vigencia asombrosa, sobre todo en la parte lírica. Podían haberse escrito ayer mismo.

–¿Y cuando pasen otros veinte? 
–Bueno, nos queda mucho año de celebración todavía. Como he dicho antes, vamos a disfrutarlo como se merece antes de ponernos a hacer elucubraciones. Es posible que dentro de veinte años la Seguridad Social haya quebrado y no podamos cobrar nuestras pensiones. Entonces es cuando habrá que pensar un plan B.

 

Autor: Quico Pérez-Ventana

Quico Pérez-Ventana tiene 11 artículos escritos.

Periodista andaluz de intereses etéreos y estrofas cabales. Docente universitario de redacción digital y netiqueta.