Daniel Pinilla, autor de ‘El método Monchi’: «Él creía que su obligación moral era hacer felices a los sevillistas»

Autor: Quico Pérez-Ventana || Fecha:   Conversaciones, Destacadas, Letras, Magazine

Excitante literatura futbolera. Y con eruditas citas a los grandes filósofos del balón. Para que luego digan. Esta es la historia de un director deportivo triunfador. El más famoso de España. Un chico humilde del que se pitorreaba un humorista con tela de malaje. Un relato que nos transporta a lo mas sugestivo y estimulante del deporte.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla FC, con el libro de Daniel Pinilla en sus manos.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla FC, con el libro de Daniel Pinilla en sus manos.

Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi (San Fernando, Cádiz, 1968), como objeto de estudio y análisis. Definitivamente, el buen señor se ha hecho acreedor de semejantes merecimientos. Sus diecisiete años al frente de la dirección deportiva del Sevilla Fútbol Club coinciden con los ciclos más fructíferos de su centenaria historia. Así que tocaba airear sus talentos y maneras. Y ha asumido el reto Daniel Pinilla (Sevilla, 1974), periodista deportivo de raza. El método Monchi (Editorial Samarcanda, 2017) ofrece una lectura apasionante, sobre todo si eres un pelín sensible a las sagradas artes del balompié, da igual el color. Siete Revueltas baja la pelota al suelo. Y no es la primera vez.  

 

«Yo he estado quince años en el diario Marca, de donde me marché hace tres años. Conozco a Monchi desde que era futbolista hasta que pasó a ser director deportivo», explica Pinilla. «Está claro que en los últimos años Monchi había generado un valor de marca personal altísimo, eso se veía en la repercusión a nivel internacional de todo lo que hacía. Era obvio que se acercaba el momento de salir del Sevilla, eso todo el mundo lo olisqueaba. Y bueno, como yo ahora trabajo como director editorial de un sello, me he reinventado como editor y he escrito algún que otro libro, pues al final me di cuenta de que ahí había una oportunidad. Se lo propuse hace año y medio, le pareció una buena idea y poco a poco lo fuimos armando. Yo tengo un acceso muy cercano a Monchi y a toda la gente que ha trabajado con él estos años, así que quería reconstruir un poco su historia profesional en el Sevilla».

– Lo que hemos aprendido leyendo esta historia de sentimiento, talento y esfuerzo, señor Pinilla. ¿De verdad va a estar Monchi en algún lugar mejor que aquí?
 Yo creo, lo digo de corazón, que todos tendemos a hacer juicios que no nos competen. Quién soy yo para decir dónde debe estar alguien trabajando o viviendo. Hay que hacerse esa reflexión. Los sevillistas piensan que él es es sevillista. Que con él estando aquí, el SFC gana cosas. Pues que se quede toda la vida. Pero él tendrá que decidir, ¿no? Hay que ser respetuoso. Yo entiendo que Roma no es una ciudad fea. A todo el mundo le gusta probarse en proyectos nuevos. Después de veintipico años en el mismo club, que diga ‘quiero cambiar porque siento necesidad de cambio’ me parece muy razonable, la verdad.

– Esta es la historia de un señor que tenía la ilusión de ver algún día a su Sevilla campeonar, como dicen los de más allá. No es más que eso, ¿verdad? Cumplir un sueño.
 Yo creo que Monchi no había hecho ningún planteamiento de cuál iba a ser su función en el Sevilla. El cargo de director deportivo le cayó casi por casualidad. Era un momento en que no había dinero en el club, prácticamente estaba en bancarrota. Y bueno, Monchi parece que tenía un buen ojo para ver futbolistas. Así que Roberto Alés, casi por ahorrarse un sueldo, por no tener que contratar a nadie, le pidió al delegado que se pusiera a confeccionar el equipo. El planteamiento de Monchi era que el Sevilla no se pegase un batacazo en segunda, salvar el año dignamente. La cosa funcionó y empezó a mirar para arriba. Supongo que él quería ser partícipe de que el Sevilla ganara algo. Pero al principio solo quería sobrevivir, porque el Sevilla estaba en una situación límite.

«Yo entiendo que Roma no es una ciudad fea. A todo el mundo le gusta probarse en proyectos nuevos»

– Es curioso recordar que hubo un tiempo en que Monchi, el director deportivo más famoso de España, solo era conocido por las parodias de Alfonso Arús. El humorista catalán se cachondeaba de él, vaya. Las vueltas que da la vida. ¿Monchi habla de eso? ¿Se ha vengado?
 Yo creo que Monchi ha crecido tanto profesionalmente que no tiene eso guardado. Es como si tú estás molesto con un compañero de instituto. Eso está superado, ya estamos en otro plano. No sé, pasado el tiempo quizá Alfonso Arús podría contactar con Monchi y decirle ‘mira lo que ha cambiado la vida’. Darle su sitio. Pero es agua muy pasada. Monchi ahora mismo es una persona que gestiona un presupuesto anual de muchísimos millones de euros, ya sea en el Sevilla o en la Roma, tiene un perfil de alto directivo, y no está para recordar cuando él era un personaje al que le hacían bromas. Al final el tiempo casi siempre pone a todo el mundo en su sitio. Es una lección que debemos aprender todos. Cuando nos pitorreamos de la gente por lo que sea, en este caso porque era un portero suplente, se llamaba Monchi, un nombre medio cómico, era un blanco fácil. Ahora mucha gente que no sabía de qué pasta estaba hecha aquel tipo se habrá quedado sorprendida. Pero esto es hablar de la prehistoria.  

– Se cuenta en estas páginas que el Sevilla FC ha vivido por encima de sus posibilidades. Este parece ser el único contexto en que esa circunstancia está bien vista.
 Ha sido un modelo de funcionamiento muy arriesgado. Desde fuera es muy difícil valorar. Hay que tener todos los elementos de juicio para saberlo. Lo cierto es que el Sevilla gastaba más de lo que estaba asegurado que iba a cobrar. Entonces, claro, si no era capaz de generar un extra porque algún jugador se revalorizara o porque se hiciera algo importante en forma de títulos que trajeran ingresos por televisión o lo que fuera, no compensaba ese riesgo que estaba asumiendo. Viviendo siempre al límite, normalmente ha funcionado. También salió mal algunas veces, por ejemplo aquellos años de cambios de entrenadores. El equipo no funcionaba. No siempre sale de cara. Fue una época de coquetear de nuevo con la mediocridad. Son los riesgos, esto no es matemática. Puesto en una balanza, hay muchos más aciertos que fracasos. Eso es evidente. Y el hecho de hacer esa apuesta valiente, de no marcar una línea conservadora sino arriesgada, ha salido bien. Yo creo que ese es el mérito del Sevilla de Mochi. Hasta que él llegó al Sevilla, mi percepción de los equipos que vendían era de equipos menores. Con Monchi, el Sevilla vendía mucho pero no era un equipo menor. Era un equipo que competía y que lograba grandes hitos. Ese es el éxito de Monchi, dignificar la venta. Saber vender bien es igual de importante o más que saber comprar bien. Ahí está la llave del éxito.

«Monchi tenía un ojo crítico para ver futbolistas en un escenario y pensar que podían dar un rendimiento en otro escenario e incluso en otra posición. Por eso es tan bueno. Por eso cobra tanto dinero en la Roma»   

– Con la lectura de El método Monchi tomamos conciencia de que los equipos grandes –o millonarios, mejor dicho, porque más grandes que el Sevilla hay pocos, en palabras del propio Ramón– no necesitan director deportivo. Que en esos equipos no hay que investigar ni trabajárselo. Es decir, que Monchi, felizmente, nunca va a trabajar para el Real de Madrid. Eso el sevillismo lo encajaría peor.
 Yo en esto no soy políticamente correcto. Yo no sé qué piensa el sevillismo. Al final, los juicios de valor los hacemos por redes sociales, lo que se dice, lo que se comenta. Las redes son un porcentaje muy pequeño de la realidad que hay detrás de una afición. Yo no tengo ni idea de cómo se ha tomado la gente su marcha. Entiendo que hay clubes que generan una cierta antipatía para el sevillismo. Sí, quizá si Monchi se hubiera ido al Atlético de Madrid, por ejemplo, pues hubiera sido un incendio, supongo yo. Pero hablar de cosas que no han pasado…

– «Conmigo trabajan quince personas», dice. Una pyme, vaya. Un emprendedor con un método tan triunfal como difícil de imitar, ¿no? Porque los demás no tienen diez títulos aún calientes.
 Hay una serie de condicionantes. En primer lugar, el modelo no es replicable tan fácilmente porque depende de las condiciones de cada equipo. En el Sevilla, Monchi se podía permitir dos o tres años regulares sin que nadie cuestionara su valía, porque tenía un crédito altísimo. Además, la gente lo veía como alguien de los suyos. Monchi no era alguien sospechoso que venía a aprovecharse del club, un mercenario de una sola temporada. Era alguien vinculado a la entidad. Si Monchi fallaba, la gente tampoco le ponía dramatismo. Eso por un lado. Por otro, la capacidad de acierto de Monchi, eso es una cuestión personal. Sobre su espalda recaía la última decisión, vamos a por fulano. Tenía un ojo crítico para ver futbolistas en un escenario y pensar que podían dar un rendimiento en otro escenario e incluso en otra posición. Esa capacidad de extrapolación no es tan fácil de conseguir. Por eso Monchi es tan bueno. Por eso Monchi cobra tanto dinero en la Roma. Porque es un tipo capaz de ver esas cosas, capaz de crear un buen equipo de trabajo a su alrededor. Es un poco de todo. Tampoco el Sevilla era un club con la necesidad de conseguir un título, así que se le da recorrido al proyecto. Y viene desde abajo. Son varios factores: el talento, la percepción del entorno, la valoración en su globalidad… También está que un primer éxito crea una inercia. Cuando un equipo gana es porque es bueno y porque ha ganado con anterioridad. Los jugadores asumen que forman parte de un equipo que suele ganar. Eso genera una especie de gen competitivo. Ese valor hay que atribuirlo al que fue presidente del Sevilla, Jose María del Nido. Competir siempre al máximo nivel, ni exigir por encima de sus posibilidades reales. Un cúmulo de circunstancias. Pero insisto, esto no es matemáticas. Monchi habrá años en los que falle, como todo el mundo.

El periodista Daniel Pinilla, autor de 'El método Monchi'. ¡Se formó la Gozadera!

El periodista Daniel Pinilla, autor de ‘El método Monchi’. ¡Se formó la Gozadera!

– Monchi reconoce que como portero era, digamos, manifiestamente mejorable. Pues servidor le recuerda paradones preciosistas en el Pizjuán. ¿Quieren hacernos creer que Monchi ha sido malo en algo?
 Yo tampoco creo que era fuera tan malo. Al final se crea una memoria que no es tan fidedigna. Desde mi punto de vista, el mejor año del Monchi portero fue su último año. Dio la sensación de que estaba en un momento de madurez y se había hecho con el equipo. En ese momento, el Sevilla fichó a otros dos porteros. Entonces él se vio en la tesitura de competir otra vez por ser el segundo y tiró la toalla, decidió pasarse a delegado. A mí no me parecía un portero malísimo, pero Monchi hace bromas sobre sí mismo porque en el fondo es una persona humilde, no es un tío creído. Yo coincido contigo, no era un portero tan lamentable. Sí es verdad que hay momentos que marcan la vida de una persona, y Monchi fue el portero del Sevilla en aquella eliminación ante el Isla Cristina en Copa del Rey. Fueron dos jugadas en las que él no estuvo especialmente bien. Cosas que pasan.

«Yo de Pablo Blanco me fío, lleva muchos años en el club. Él cree que el Sevilla salió como con una palanca tras ese partido con aquel penalti fallado por Nono»   

– Personalmente, ¿qué siente el autor por el protagonista de este relato?
 Yo con Monchi me he peleado, me he arreglado, me he vuelto a pelear, me he vuelto a arreglar, hemos estado tiempo sin hablarnos… Eso es una relación de verdad. Las relaciones que pasan de puntilla son de mentira. Cuando yo era periodista y él era director deportivo, mi obligación era enterarme de qué estaba haciendo. Entonces chocamos, normal. Pero llegó otro punto de encuentro: a los dos nos encanta el Carnaval de Cádiz. Y luego yo tengo mucha amistad con Ana, conozco a Alejandro, a su niña, a su cuñada… Tenemos amigos comunes, todos del mundo del carnaval. Es una persona con la que puedo tener un trato natural. Me puedo meter con él, encaja bien las bromas. Hace tiempo que hemos pasado la barrera de la relación profesional. Ya hablamos como amigos. Los dos nos hemos demostrado que nos tenemos aprecio y nos damos nuestro sitio.

– Lo de que un director deportivo no solo lea el Marca y el As sino El Mundo y El País habrá gente que no lo entienda. ¿Se trata de un oficio para almas cultas?
 No tira por ahí. El director deportivo debe entender que todo afecta a todo. Si hay un terremoto en un país o una guerra civil, pues a lo mejor el campeonato local de ese país se paraliza. Quizá haya jugadores que quieran salir, proteger a su familia. Eso es una oportunidad de mercado. Hay que saber dónde puede haber jugadores que se pongan a tiro. Te enteras de que hay un inversor que quiere entrar en un club. Eso trae una inyección económica. Hay que estar informado de todo.  

– ¿Habría evitado o, al menos, suavizado Monchi el Caso Vitolo?
 Ni idea, ni idea. Cualquier cosa que se diga al respecto puede ser una crítica hacia Arias.  

– Otra conclusión tras la lectura de El método Monchi: la verdadera importancia de aquel penalti fallado por Nono.
 Eso me cuenta Pablo Blanco. Es lo que decía antes. Son momentos que marcan. Si ese penalti va para dentro y el Sevilla cae eliminado, a lo mejor esa temporada el Sevilla cae en depresión y es un año malo para el club. Al final esto es un juego. Igual que fichajes que se caen por circunstancias que no tienen que ver con el fútbol. Esa jugada de Nono… Yo de Pablo Blanco me fío, lleva muchos años en el club. Él cree que el Sevilla salió como con una palanca de ese partido. Sí es cierto que desde ese momento una temporada que no se sabía muy bien dónde iba se disparó y el Sevilla encadenó tres títulos europeos consecutivos.

– ¿Hasta qué punto tiene este libro el beneplácito del propio Monchi? ¿Hay algo en estas páginas que él no desearía que se hubiera contado?
 Esto no es un pasteleo de Monchi. El libro está hecho por mí, basándome en todo lo que sé de Monchi y consultándole a él muchas cosas. No es una biografía, es un método de trabajo representado por él y apoyado por lo que le ha pasado al Sevilla en estos últimos años. Luego piensas que podías haber cambiado cosas. Pero Monchi está conforme con el libro, se siente identificado con lo que se cuenta aquí.

«Llegó un momento en que cualquier traspié era el fin del mundo, una tragedia. Monchi disfrutaba poco las victorias y sufría mucho, mucho y durante mucho tiempo las derrotas»

→ En Yonkis y gitanos (2014), Pepe Lobo decía textualmente: «De sus ciento ocho años de historia, el Sevilla Fútbol Club habrá tenido unos diez años de verdadero equipo grande, trece deambulando por Segunda y el resto, ochenta y cinco maravillosos años, los ha dejado transcurrir en la más pura y neta mediocridad». ¿Está de acuerdo?
 No tengo un cálculo tan preciso. Hombre, yo recuerdo lo de ‘otro año igual’ que se cantaba en el campo del Sevilla porque la gente entendía que el equipo no superaba un techo. En la era Monchi, el Sevilla pulverizó ese techo.

– El sevillismo de Monchi es enfermizo. Él mismo lo deja claro en estas páginas. ¿Es eso un inconveniente para ser director deportivo?
 Absolutamente. Nada en la vida llevado al extremo es conveniente. Monchi es una persona pasional que se ha metido la presión propia de que él creía que su obligación moral era hacer felices a los sevillistas. Desde un punto de vista romántico suena hasta bonito. Pero claro, en el fútbol a veces toca ganar y otras toca perder. Y ese fue uno de los detonantes de que decidiera salir del trabajo. Llegó un momento en que cualquier traspié era el fin del mundo, una tragedia. Monchi disfrutaba poco las victorias y sufría mucho, mucho y durante mucho tiempo las derrotas. Eso produce un desgaste altísimo, porque sentía que tenía una vinculación emocional con su trabajo. No había nunca una desconexión del trabajo.

– Se habla aquí de la cortedad de miras de los dirigentes. En su despedida todo eran agradecimientos. ¿Cree que había alguna espinita clavada? ¿Se le debería haber valorado antes?
 Hace ya un tiempo era bastante evidente que Monchi era un activo muy bueno del club. Igual que la obligación de Monchi era anticiparse a posibles problemas en el vestuario, mantener una comunicación directa con equipo y entrenador, controlar que el vestuario funcionara, pues también entiendo que los directivos de un club de fútbol deben controlar que sus mejores hombres rindan al máximo y estén concentrados en su trabajo, sin pensar en una posible salida. Monchi ya había dado muchas señales de que estaba agotando un ciclo. Venía de un año y medio antes. Lo había dicho tres o cuatro veces. Entonces, si tienes a un hombre muy importante en tu equipo con la mente en otra parte, yo creo que la oferta del Sevilla llega tarde. Fue una gran oferta, pero debió llegar un año antes. Una oferta lanzada tan tarde es difícil que salga bien.

«Al final en la vida todo lo que tú lanzas vuelve. Monchi tiene defectos como todo el mundo. No tuvo la habilidad de comunicar bien su salida. Tuvo que dar una rueda de prensa y disculparse públicamente»

– Meses atrás vimos a Monchi en el programa Club de Axel Torres. Un entrevistador brillante. Un entrevistado con el tarro tela de bien amueblado. Lo bordó. ¿Por cosas así eligió a Torres como prologuista?
 Yo tengo buena relación con Axel. Me presentó un libro en Barcelona. Él era comentarista de Radio Marca y yo trabajaba en Radio Marca. Le envié un mensaje: Axel, estoy haciendo un libro sobre Monchi. ¿Te apetece hacer el prólogo? Me dijo: ¿qué tiempo tengo? Luego el propio Monchi estaba encantado cono ese prologuista.

– ¿Vamos todos los sevillistas este año con la Roma?
 Hombre, no lo sé. Intuyo que la mayoría del sevillismo tiene un buen recuerdo de Monchi y, por tanto, le agradará que le vaya bien. Si eso significa que la Roma gana, pues estarán un pelín contentos, sí. En la vida hay que ser agradecidos. Al final en la vida todo lo que tú lanzas vuelve. Monchi tiene defectos como todo el mundo. No tuvo la habilidad de comunicar bien su salida. Tuvo que dar una rueda de prensa y disculparse públicamente por no haber sabido trasladar el mensaje de una manera ordenada. Su salida no fue perfecta, pero la mayoría del sevillismo se alegrará de que le vaya bien. Eso creo.

Monchi, en la celebración de la quinta Europa League. Mayo 2016. Semanas después anuncio su deseo de abandonar el Sevilla FC. Foto: perezventana

Monchi, en la celebración de la quinta Europa League. Mayo 2016. Semanas después anunció su deseo de abandonar el Sevilla FC. Foto: perezventana

 

Autor: Quico Pérez-Ventana

Quico Pérez-Ventana tiene 11 artículos escritos.

Periodista andaluz de intereses etéreos y estrofas cabales. Docente universitario de redacción digital y netiqueta.