Lucía Miranda: una Caperucita feroz en un mundo de hombres

Autor: Antonio Rincón-Cano || Fecha:   Destacadas, Escenas, Magazine, Teatro, Varios

Lucía Miranda tiene unos ojos expresivos, grandes, detrás del cristal de sus gafas, unas gafas que le ayudan a ver el mundo de una manera diferente al que lo ve la mayoría y tiene muchas historias que contar desde otro lugar y que dan luz a otros mundos. Lo tiene difícil en este oficio de hombres, porque el teatro todavía hoy es de hombres. Pero Lucía Miranda es una valiente, porque su madre le enseñó que en el cuento de Caperucita era ella la que se comía al lobo.

Lucía Miranda tenía un sueño y parece que poco a poco ese sueño se está haciendo realidad. Después de una Beca Fulbright que le fue otorgada para estudiar el Máster de Teatro y Educación en la New York University, tenía claro que necesitaba una compañía donde poner en marcha todos los mecanismos aprendidos y poder investigar los suyos propios. Tras ponerse en contacto con dos de sus compañeros del grupo de la universidad y conocer a un músico-educador en la cola de unas jornadas de teatro y educación, ponía en marcha lo que se ha convertido en apenas 6 años en el referente del Teatro Aplicado en España.

The Cross Border Project es una joven compañía que tiene la clara intención de cruzar límites, fronteras, como su propio nombre indica, pero no solo físicas, nacionales, también cruzar espacios posibles para la creación, no quedarse en etiquetas, traspasarlas. Lo que Lucía Miranda soñaba no existía en España, quizás tampoco en otra parte del mundo, pero “que no exista no quiere decir que no pueda hacerse”. Estamos ante una compañía de teatro, pero estamos también ante un espacio de reflexión sobre la escena y su función en la sociedad, ante una escuela, una gestora de proyectos educativos y sociales, estamos ante un grupo que interviene de forma directa ante realidades y/o comunidades con problemas de exclusión social, una factoría de mundos posibles y ante una cocina para desarrollar los propios proyectos personales de esta directora, educadora, pero ante todo creadora.

Lucía Miranda es una directora de escena generosa, abierta, te invita en todo momento a participar de su forma de hacer y entender el teatro, su agenda está llena de cursos, talleres, conferencias, mesas redondas… que imparte para dar visibilidad a lo que se ha denominado Teatro Aplicado. Este concepto engloba diferentes técnicas que entienden el teatro como una herramienta de transformación social. Lucía afirma que “siempre que hay un vínculo con lo real, inevitablemente hay un vínculo con lo social.” Por eso su teatro bebe de técnicas como el Teatro Foro, donde se pide un espectador activo, en el que “el tú a tú es fundamental para completar el discurso. Cuando terminamos la función salimos corriendo al hall del teatro a compartir con el público”.

El Teatro Documental, el Ethnodrama, Teatro Comunitario, Teatro Museo… todas técnicas utilizadas por esta compañía en la que el teatro se convierte en una experiencia, no en un fin. Pero no olvidan el discurso que disfruta el espectador. The Cross Border Project crea espectáculos muy cuidados, con un universo propio que al tiempo es reconocible por todos. Siempre se relaciona estas técnicas con formatos pequeños, sin embargo ellos trabajan todo tipo de formatos: medianos, cercanos, grandes. Todos los espectáculos tienen en común que una o varias de estas técnicas, junto a otras más, están en su proceso creativo.

Miranda reconoce que ella parte de su propio imaginario para crear sus espectáculos: “La experiencia vital de uno mismo es fundamental a la hora de crear el discurso, pero, una vez se hace la propuesta, esta se abre a la experiencia vital de todos los que componen el espectáculo”. Así lo podemos ver en ‘Nora 1959’ donde el conocido personaje de Ibsen es filtrado por la mirada de Lucía Miranda y alimentado posteriormente por la experiencia narrada en talleres de radio de abuelas que vivieron la España de finales de los cincuenta. En este espectáculo Miranda une la descontextualización temporal con técnicas como el teatro documental y con el contacto con otras disciplinas como la radio para hacer un homenaje a nuestras abuelas, pero sobretodo para hablar de la mujer y el lugar que ocupaba, el que ocupa y el que debería ocupar. En Perdidos en Nunca Jamás, espectáculo por el que gana en 2013 el Premio ADE Alonso de Santos para jóvenes directores, parte de uno de sus personajes infantiles preferidos, Peter Pan, para hablarnos del futuro incierto de nuestros jóvenes, jóvenes que se ven reflejados, a veces, por primera vez en un escenario sin importar su procedencia. Peter Pan deja de ser un niño blanco y se puede convertir en un joven latino en España. Como veníamos diciendo, lo interesante de The Cross Border Project y su fundadora Lucía Miranda es que están traspasando constantemente fronteras, límites, etiquetas y creando públicos. Mueven, remueven a espectadores, colectivos, comunidades, minorías. Utilizan el teatro más allá de lo puramente escénico.

Uno de los valores que trabaja la compañía en sus montajes, talleres y en la formación de los arteducadores es la reflexión del género. Esta constante destaca en espectáculos como ‘De Fuenteovejuna a Ciudad Juárez’, donde esta vez la mujer ultrajada no necesita al hombre para levantarse contra el “comendador” o en una revisión del mito de Don Juan en ecuador, en el que a través de un talk-show las burladas cuentan a una presentadora como han sido tratadas por este nuevo Don Juan que después deberá ser salvado o no por el público. Hasta ahora nos han puesto en escena la mirada del hombre blanco heterosexual, pero también hay que permitir otras miradas. El simple hecho de que la compañía esté dirigida por una mujer, nos sitúa el discurso en otro plano, nos cuentan la vida de otra manera, oculta en las sombras hasta ahora. La mujer-creadora no siempre lo tiene fácil y eso también determina su discurso y la forma que tenemos el público de completarlo. Miranda reconoce que es algo “delicado” el tema de la cuota de visibilidad de las creadoras. “Hemos normalizado cosas que suceden que no le pasaría a un compañero hombre y sin darme cuenta me he comido con patatas el machismo”, afirma Miranda. Quizás también es interesante esta compañía porque se sitúa desde otro punto para ver el valle, está bien dejar de mirar por una vez desde la ladera masculina de la montaña.

Una escena de 'De Fuenteovejuna a Ciudad Juárez'

Una escena de ‘De Fuenteovejuna a Ciudad Juárez’

Lucía Miranda tiene unos ojos expresivos, grandes, detrás del cristal de sus gafas, unas gafas que le ayudan a ver el mundo de una manera diferente al que lo ve la mayoría y tiene muchas historias que contar desde otro lugar y que dan luz a otros mundos. Lo tiene difícil en este oficio de hombres, porque el teatro todavía hoy es de hombres. Pero Lucía Miranda es una valiente, porque su madre le enseñó que en el cuento de Caperucita era ella la que se comía al lobo. Será por eso por lo que habla de cosas que no hablan otros, creando un sello propio al que se van acercando cada vez más público, a través de talleres, de la escuela, de los espectáculos. Si The Cross Border Project hace una función fundamental dentro del teatro en España es la de creación de nuevos públicos. Parafraseando a su compañero Álvaro afirma con una sonrisa de oreja a oreja que “La fortaleza de Cross Border Project es su público”. Un público ansioso por participar, por tomar partido en las historias, ansioso de ver otras verdades y ansioso de ver a la mujer desde otro lugar diferente desde el que la ha mirado siempre la tradición machista. Un público que “a la salida de la función te dicen: ¿te puedo dar un abrazo?”. Ese es el valor que tiene esta compañía, el de un abrazo. Lucía Miranda tiene tanta energía que una vez cumpla del todo su sueño, seguirá creando nuevos sueños para poder traspasar nuevas fronteras y llegar a nuevos mundos posibles.

 

Antonio Rincón-Cano

Autor: Antonio Rincón-Cano

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Anne Bogart dijo: "Creo que la cultura es experiencia compartida y está en continuo movimiento". Pues me dedico a eso, a compartir experiencias y a ponerlas en movimiento en los teatros, en los medios, en las redes.