La cinta se ambienta en el Brasil de la dictadura militar de los años 70 para construir un thriller político cargado de tensión, suspense y muchas dosis de drama psicológico. Es la historia de un hombre que intenta reconstruir su vida -trata de reencontrarse con su hijo- mientras es perseguido por las fuerzas del régimen. En ese contexto, y con una magnífica ambientación de la época, el director Kleber Mendonça Filho nos mete de lleno en un relato que nos atrapa desde los primeros minutos, con una atmósfera que nos envuelve y que se hace casi respirable.
“El agente secreto” es ficción pero con mucho realismo en cada una de sus secuencias. El cineasta ha volcado en la trama sus propias vivencias personales, valiéndose incluso de materiales de archivo que recolectó en un documental anterior sobre su ciudad natal, Recife, escenario de esta película. De esta forma, Mendonça Filho coloca a su protagonista en un entorno histórico repleto de autenticidad, plasmando con su ojo de documentalista lo que fue la dictadura en su país, con la represión del día a día, las persecuciones políticas, las desapariciones y el clima de terror que vivieron los brasileños.
El realizador combina numerosos elementos y consigue el perfecto equilibrio entre el cine policíaco, el drama emocional y la reflexión acerca de un periodo histórico determinado. Es uno de los mayores aciertos del filme: su capacidad para alternar con inteligencia lo íntimo -el viaje personal e interior del protagonista- con el ambiente político en el que se sumerge. Y en ese periplo, la cinta explora temas tan universales como la culpa, la memoria y la identidad, mientras retrata con sensibilidad las heridas abiertas de una época traumática. Todo ello le otorga a la película una profundidad emocional, con una elegancia formal admirable.

